jueves

Elena no era Elena.

Elena cantaba durante días aquella canción tan pegadiza en el jardín, un enorme y bonito jardín, cantaba y el tiempo pasaba tan rápido que no podía darse cuenta de las cosas, aquella canción la envolvía entre sus pegadizos estribillos y sus mágicas y encantadoras frases, aquellas que la animaban a salir a bailar, a imaginar que la genta la rodeaba, luces y sueños la hacían seguir adelante, intentaba reconocer a sus amigos entre tanta multidtud para que la acompañaran y subieran al escenario con ella, pero en ese momento el tiempo se detuvo para torturarla con aquellas palabras que evitaba. Elena se dio cuenta de que no cantaba solo por aquel estribillo tan pegadizo, ni bailaba tan solo por sus mágicas palabras, y sus ritmos acompasados. Elena cantaba allí, sola, en aquel amplio jardín porque nadie quería hacerlo con ella, porque nadie quería estar con ella. Elena cantaba para evitar esas palabras de rechazo que día a día la torturaban, para olvidar sus angustiosos momentos con ellos...
Elena cantaba, sola...
Corrío hacía el espejo que colgaba de su habitación, esta fue la forma en la que sustituyó las tardes evitando sus pensamientos, se miraba durante horas torturándose por ser como era, por ser quien era...
Pasó de contemplarse horas y días a ojear revistas en las que no entendía por qué ellas eran, y Elena, no era nadie, ni nada.
Elena no era Elena.
Ahora el baño era su pasatiempos, jugaba con rozarse la campanilla para ser quien ellos querían, solo necesitaba integrarse, al fin y al cabo no hacía daño a nadie, solamente hasta convertirse en lo que ella soñaba, o quizás algo más...
Las tardes pasaban llenas de reproches en su cama  frente a aquel espejo, este que le mostraba que ella no estaba tan mal, pero cegada por los comentarios que día a día escuchaba, no lo veía, no quería darse cuenta de que hay algo más, prefería quedarse allí a esperar y a condenarse por sus miedos, a que aquel espejo la viera estropearse y sufrir por no ser como ellos decidían que fuera.
Tras unos largos e interminables días de reflexiones, cuando se empezaba a dar cuenta de la situación decidió intentar solucionarlo. No era muy agradable encontrarse con reproches de su familia constantemente, ni darse cuenta de las miradas y cuchicheos de "sus amigos". Pasear por la calle, de nuevo sola era un buen método. Empezó a comprender que debía cambiar todo lo que había empezado, que realmente no compensaba el sufrimiento que hacía pasar a unas personas por agradar a otras que ni si quiera se lo merecían, ni lo valoraban. Regresó del paseo con una conclusión, intentaría no volver a hacerlo, luchar contra esa tortura. Convencida, ilusionada después de tanto tiempo subió rápidamente a su cuarto y se sentó frente a aquel espejo, se miró fijamente durante unos segundos y sonrió, esa era Elena.

domingo

Mis últimas lágrimas por ti...

A veces pienso que para ti esto no era más que un absurdo juego, que todo lo que decías sentir era falso...
Me solía sentar bajo aquel porche a escuchar como el viento se llevaba tus palabras...todas volvían amontonadas en recuerdos, recuerdos que me hacían imposible continuar sin ti, que me perdían y no me dejaban saber por donde debía seguir, recuerdos que me obligaban a creer que aún quedaba algo, algo de nosotros... que aún me necesitabas...
Entonces me levanté hundida hacia mi cama, respiré hondo y me senté...
Te echaba de menos tanto como el primer día, miré tu foto una vez más  y esto hizo que una lágrima se deslizara por mi mejilla, a esta la siguieron todas las demás...
No podía seguir creyendo que la vida me esperaría mientras yo te esperaba a ti...
Suspiré, y ahí es cuando aprendí, aprendí a tragar, a engullir todo lo que la vida me deparaba, estas fueron mis últimas lágrimas por ti...

jueves

Se te olvidó la despedida.

Ahora me doy cuenta de todo el daño que he causado, de aquel niño inocente que machacó su futuro, y el de ella...
Los días pasaban y tú seguías igual, no comprendía por qué... Los niños iban a la escuela con sus madres, ellas les cargaban de felicidad con ese beso que tanto añoraba, yo sin embargo solo, y tú, no eras tú...
Cada día intentaba sacarte la sonrisa que yo poco a poco había ido quitándote, o al menos eso pensaba, tumbada en tu cama llorando matabas las horas, y a mí con ellas...
Me armé de valor, aquel niño se convirtió en la bestia que tú habías ido creando y hablé, te dije todo lo que sabías y no cambiabas, te dije que me habías fallado, lo que no me dabas... Pero no lo que te echaba de menos...
A la mañana siguiente no estabas allí, supuse que ibas a cambiar, mis palabras te harían ser tú, era un héroe... Y ahora espero volver a verte, aunque solo sea para decirte lo mucho que te quiero tumbada en tu cama... Se te olvidó la despedida mamá.

"Nunca es tarde"

Esperabas ansioso la llegada de tus diechiocho, sueños, ideas, locuras... Todo pasaba por tu cabeza, el día se acercaba y con este todas tus ilusiones crecían.
Deseabas ese día como ninguno para así poder empezar a construir tus metas, lástima que ese día fuera el de tu llegada, el último...
Desperdiciando oportunidades, esperando la ocasión perfecta.... Te pasaste la vida perdiendo momentos que nunca viviste, contabas lo que harías, lo que vivirías, lo que querrías ser... Y no fuiste.



miércoles

Sigo creyendo en tu para siempre...

Hacía horas que debías haber llegado, te esperaba y aún lo sigo haciendo...
No quería marcharme, no sin ti, prefería imaginarme cualquier estúpida excusa antes de creer que me habías abandonado..
Cada minuto que pasaba desde la hora acordada me mataba, como cada gesto, mirada extraña de los últimos días.. y no debía seguir muriendo. En ese momento recogí toda mi esperanza e ilusión y me marché... 
Desde ese día aún espero una llamada en la que me cuentes tu excusa absurda, para así poder tirar todos los complejos y miedos que con tu huida dejaste...
Sigo creyendo en tu para siempre, te esperaré...